Cilantro es un licor nacido en Galicia que lleva consigo una historia precisa, conservada a lo largo del tiempo. Su origen se sitúa en Goián, en el Baixo Miño, una tierra de frontera y de tradiciones fuertes, donde los sabores se transmiten como gestos cotidianos.
La receta, introducida en 1877 por el goianés D. Manuel Ozores, ha llegado hasta hoy a través de generaciones. No es un “licor de hierbas” más: es un equilibrio reconocible, construido sobre la maceración de semillas de cilantro junto con otras hierbas aromáticas y medicinales, con un largo reposo que le aporta profundidad y redondez.
En copa es limpio y luminoso, con un tono tostado que anticipa el carácter del trago. En nariz es dulce y balsámico, con una sensación cálida y envolvente y algún toque cítrico que lo hace más vivo. En boca fluye con naturalidad y deja esa sensación típica de los grandes digestivos: un final ordenado, confortable, que invita a repetir.
Cilantro es el tipo de producto que no sigue las modas: se adelanta a ellas. La prueba de que ciertas recetas, cuando son realmente identitarias, no necesitan cambiar para seguir siendo actuales.